Estoy en en una ciudad tan diferente, donde me cautivan los edificios que simplemente yacen en medio de una calle o en una esquina, esos cristales donde se refleja el cielo y siempre que me encuentro con las muchas avenidas recuerdo las películas de la India María, que por cierto he estado viendo últimamente, y es que para quien viene de la tierra de Juárez, donde ese lugar es usado como insulto para otras personas, y por personas que difícilmente sabrán lo que significa viajar, aún sigo sin saber mucho de la vida citadina. Estuve varios años metido no sólo en lugares pequeños si no dentro de mí mismo.
No sé cómo se mezclan los fantasmas del pasado y las nuevas ciudades que no dejan de crecer, pero sí que anhelo, muy dentro, que al igual que la ciudad va devorando lo que está a su paso, esos fantasmas sean devorados por el paso del tiempo de mi vida. No sólo en un ritmo diferente, si no porque ya no siento que haya una tumba a la cual ir a llorar o dedicar un homenaje, simplemente es espacio que se utilizó y las cosas nunca funcionaron, como aquellos cines de antaño, o las vías de ferrocarril que llevan a ningún lado, o los terrenos que una vez fueron vírgenes. Eso es lo que pasa con la vida, una continúa y un buen día ya no reconoces quién eres porque ya eres alguien más, y espero, que seas una mejor versión de ti mismo.
Hace dos años estaba a punto de volver al rancho después de haber estado un mes "trabajando" en l segunda ciudad más grande del país.
Y hoy, toca estar en la tercera, en medio de lo que dicen sería una tormenta, pero es más mi tormenta interna que despierta un insomnio que siempre ha estado ahí, incluso la melatonina no pudo esta noche, que tenía pensada como autoregalo, fuese una noche para descansar.
29. Y me siento mucho mejor que hace 10 años, pero me veo peor que hace 10. Bien lo dice Juan Gabriel, el tiempo es un cruel amigo. Pero como no hay a alguien abrazar esta noche sólo lo escribo por si alguien todavía duda.
Hace un año no tenía idea de que estaría tan inútil como ahora, que tendría todos los miedos que siempre han estado pero ahora juntados en otro lugar. No me emociona tanto la vida de ahora como seguramente hace un año lo habría hecho, si hubiese sabido claro.
Extraño muchas cosas, personas, sobre todo personas. Quizá he comenzado a desarrollar eso llamado "apego". Quiero pensarlo, pero nunca se sabe, puede ser esa dependencia la que todavía no cambia.
Hoy planeaba clericot,y algo para comer en este glorioso día del señor. Pero por ahora sólo llega el insomnio y un par de mensajes.
A ver cómo termina el día, hace un año no sabría todo lo que habría ocurrido... pero el tiempo pasó muy rápido.
Soy alguien muy introspectivo, en esos momento suelo perderme mucho en asuntos personales que a veces ni yo entiendo.
Evidentemente las cosas que pasaron, sea cual sea, salen a flote en más de un momento.
A veces como un recuerdo al azar, a veces como ave para escuchar y no prestar mucha atención, otras veces me atormentan, algunas otras rasguñan hasta que surge una frase que calma mi alma, como solía ocurrir aquí.
Ya no busco encontrar las raíces de nada, ni busco volver al inicio de nada. Esos ideales y sueños juveniles quedaron muy atrás, por fortuna para mí, porque así es como terminé al otro lado del país.
Aunque ya no soy la persona que fui cuando inicié esto, cosa que me alegra mucho, no porque haya sido alguien horrible, simplemente porque me alegra haber podido madurar, aunque ya no soy aquél que fui, aún tengo fantasmas que van muy cerca de mí, a veces como adorno, a veces como carga.
Ayer fue un día donde podía recordar el peso de las personas en nuestra vida. La gente no suele darle importancia a esto, pero incluso el fantasma de una persona que vivió en nuestras vidas puede hechizar tanto nuestro presente como una persona viva lo hizo alguna vez.
Bueno, en más de una ocasión he querido a un cazafantasmas para poder tener un día tranquilo.
Sobre todo porque esa persona que escribió ya no es más, y quedo yo.
Dejé el rancho para aventurarme a las tierras del norte, ahora en Nuevo León sigo siendo igual de extraño en mi propia mente pero con un clima que me asfixia con su humedad, me falta el quesillo pero encuentro tranquilidad en la soledad de mi habitación (al menos por el momento).
Me falta encontrar y reencontrar a la gente que ha quedado como fantasmas de vidas que fui. Porque nuestras vidas van resurgiendo cada cierto tiempo.
Me falta algo de trabajo y me faltaba poder escribir libre cual... cual sol en medio del desierto.
Me falta mucha practica y no sé si he vuelto aquí, pero al menos ahora tengo palabras escritas de recuerdo para una publicación.
Ah tanto tiempo Blogui... Quién pensaría que la persona que escribe ahora sería quien comenzó esto hace casi media vida...
Espero que todos estén bien, si los fantasmas pueden salud.
Saludos!!
Tanto tiempo y muchas cosas insignificantes que nadie ha plasmado.
Conocí un poco más del mundo, donde la gente pobre es rica y no me asusta cruzar una avenida.
Donde pensé que estaba el amor de mi vida. Donde quería olvidar algunas melodías, emociones oscuras, donde una vez mi mente y corazón apuntaron.
Recordé el peso del vacío, ya no por mí sino por entregar algo a alguien, algo que se llevó y nunca regresará.
He recordado lo que es ser tímido e indefenso. También me he defendido.
He ido por primera vez a beber solo, he estado llorando desconsolado en medio de la noche. Conocí las pastillas para dormir, y el mundo de los sintéticos puede comenzar...
He extrañado y he avanzado...
Pero siempre he pensado en ti Blogui.
Hojas amarillas para un té de confianza.
Miradas que aún despiertan mi desconfianza.
Antes eran letras que encendían mil llamas,
que en un abraso todo se borraba.
Otro idioma como el de las hojas.
Un idioma que habla del sol y el agua.
Profundidad en tus ojos ahora evaporada.
Fuego que consumen mi cordura.
Es cálido verano que me broncea.
Fue cálido otoño de tu piel morena.
Las estrellas se pueden apagar con un soplo como los corazones pueden extinguirse en un beso, o la vela soplada puede acabar con un año de vida.
Las aguas del olvido no siempre son tan profundas para apagar el fuego de la pasión, por eso las estrellas se aferran a titilar frente a tus ojos aunque hayan sido ahogadas en el pasado hace tiempo.
Recostada espera ser la presa, se cansó se cazar y cantar historias. Se cansó de saber que las bestias con música se calman.
Sobre su piel las garras, pasión y bestialidad sobre la seda de la inocencia. Ojos silvestres que nunca han visto la compasión y colmillos que no conocen el sabor de la ternura en los labios del amor.
Cantante de óperas para sordos, soñadora de estrellas fugaces. Ella vio el cielo por última vez antes de recostarse a guardar luto por aquél que nunca la miró.
Bella y bestia no pueden caminar juntos, sólo en algún cuento existe la fantasía, esa de que con una cuerda atas al más loco de los seres.
Nos enamoramos de lo que puede doler...
