Normalmente no me quejaría de las cosas que no tengo y no afectan, pero esta vez sí que quejo porque la tengo y sí me afecta.
Las tarjetas de crédito y su impacto en las cajas de los supermercados (o equivalentes) y el tiempo de atención. Si mi tesis tuviera un nombre similar sería por dos razones, la primera estudio algo relacionado y la segunda sería para concluir que hay inventos que ocultan tras las ventajas muchos defectos.
Las tarjetas de crédito surgieron para solucionar la dificultad del dinero, no es cuestión de llevar un billete de $20.00 o 1234567890 moneditas de diez centavos para pagar algo, la cuestión es que es más rápido, cargas menos y te preocupas menos.
Mi molestia surge porque en algunas tiendas comerciales nunca falta quien pague con tarjeta, pero cuando lo hace antes de que yo pague por alguna cruel alianza de los dioses en mi contra pasa que la tarjeta no es detectada por el sistema, o no llevan identificación y tienen que pagar el efectivo, pero ir a retirar antes, o no cuenta con fondos, o simplemente es un complot.
Lo que me fastidia de esas cosas plástica no es el riesgo de gastar dinero, sino que no siempre funcionan como deberían, y cuando fallan así como en las cajas de pago no dejan en ridículo, a veces, a los dueños y en espera a las personas simples y mortales que usamos papel de colores para pagar nuestros artículos.
Espero que algún día las tarjetas de crédito puedan ser utilizadas sin retrasar las filas por un momento.
Final del 2024
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Este año fue muy crudo.
Crudo.
No encuentro mejor palabra para describirlo.
Mi salud, tanto física como mental, fue presionada contra los límites de lo ...
Hace 3 meses.