El chico tomó sus recuerdos más felicices y los guardó en maleta. Todo el camino fue vacía.
El perro que esperaba a su amo murió de tristeza antes de morir de soledad o hambre.
La nube feliz fue devorada por la tormenta, que la obligó a destruir gran parte de la ciudad, y se vació en el camino.
La mujer no tuvo más que dejar ir a su hijo, para quedarse con los recuerdos de su infancia.
Los sueños desaparecieron al sonar el despertador, se volvió una pesadilla al levantarse de la cama.
No hubo más días soleados desde que tuvieron que refugiarse en la cueva.
Ni la muerte pudo escapar, al final todo muere.
La Singular vida de Ibelin
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Aproveché que me fuí al campo, lejos de mi PC, para poder ver este
documental. Debo decir que algo ya estaba informado del caso Ibelin, que
Blizzard c...
Hace 1 mes.
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